La estadística es contundente: según datos de INCIBE y el Instituto Nacional de Ciberseguridad, el 60% de las PYMEs españolas que sufren un ciberataque significativo se ven obligadas a cerrar en los seis meses siguientes. No porque el ataque fuera insuperable, sino porque no tenían ningún plan, ninguna copia de seguridad y ninguna capacidad para absorber el coste de la recuperación.
Nuestro equipo de ciberseguridad trabaja en ambos extremos de este problema — respuesta a incidentes cuando las cosas van mal, y hardening proactivo para que no ocurran. Esto es lo que vemos con más frecuencia.
No hablamos de comprar un firewall y dar el tema por resuelto. Una postura de seguridad funcional para una PYME en 2026 tiene estos componentes:
El INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) de España ofrece recursos gratuitos para PYMEs, incluyendo notificación de incidentes, orientación básica y evaluaciones subvencionadas. Trabajamos con INCIBE como partner técnico — cuando los clientes necesitan reportar incidentes o acceder a recursos públicos, les ayudamos a navegar ese proceso.
Pero los recursos públicos son un punto de partida, no una solución completa. Una auditoría proactiva de un equipo independiente descubrirá vulnerabilidades que las listas de verificación genéricas pasan por alto.
Cuando realizamos una auditoría de seguridad para una PYME, el encargo cubre habitualmente:
El mejor momento para encontrar una vulnerabilidad es antes que un atacante. El segundo mejor momento es ahora.
Según datos de INCIBE, el 60% de las PYMEs españolas que sufren un ciberataque significativo se ven obligadas a cerrar en los seis meses siguientes. Normalmente no es porque el ataque en sí fuera insuperable, sino porque la empresa no tenía plan de respuesta a incidentes, ni copias de seguridad probadas, ni capacidad para absorber el coste y el tiempo de inactividad de la recuperación.
El phishing y el spear-phishing siguen siendo el punto de entrada de más del 70% de los incidentes. Los atacantes envían emails convincentes suplantando a proveedores, bancos o compañeros para que los empleados hagan clic en enlaces maliciosos o entreguen sus credenciales. Los sistemas sin parchear y las credenciales débiles o reutilizadas en servicios expuestos a internet son los siguientes vectores más comunes.
Como mínimo: un inventario de activos, gestión sistemática de parches, autenticación multifactor en todos los servicios accesibles desde el exterior, una estrategia de backup con la regla 3-2-1 y copias offline, un plan de respuesta a incidentes escrito y ensayado, y formación trimestral de concienciación del personal con simulaciones de phishing.
Si quieres una conversación sin compromiso sobre tu postura de seguridad actual, contacta con nuestro equipo.